Prison 11 sonaba a prisión, pero era el apodo de una parte de un antiguo cuartel. El nombre aludía al número de celdas.
El edificio llevaba tiempo en mi lista. Durante la visita ya se habían retirado algunos marcos y tuberías originales. La serie muestra esa transición: había desaparecido la antigua función y aún no se reconocía un nuevo uso en el interior.
Las habitaciones de las fotos están casi vacías. Las capas de pintura se desprenden y a veces aparece un color de pared completamente distinto debajo. Así se ven los cambios del edificio aunque queden pocos muebles. Prison 11 es un apodo; no convierte cada sala fotografiada en una celda. Al mirar series de urbex es fácil perder esa distinción.

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