En la primavera de 2013 fui a la consulta del Dr. Pepito. Se suponía que entendía del virus del urbex, pero por desgracia no estaba en casa. El nombre era un apodo para la vivienda que fotografié en esta serie.
Entonces todavía quedaban muchas cosas en su sitio. Más tarde, el lugar se hizo más conocido y su estado cambió. La casa acabó teniendo nuevos habitantes. Para mí, ese es otro buen motivo para no dar información que permita volver a encontrarla.
Las habitaciones conservan buena parte de su mobiliario: una cama, sofás, una mesa y el marco de la chimenea. Por eso la casa parece menos alejada del uso cotidiano que una fábrica vacía. Precisamente eso también hace difícil abordar una vivienda como tema. Las imágenes se tomaron durante un periodo en que estaba desocupada. No dan derecho a inventar la vida privada de sus habitantes ni a buscar una casa que después volvió a estar habitada.

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